El servicio social en la UMAD es una de las etapas más significativas dentro de la vida universitaria. Más allá de ser un requisito académico, representa una oportunidad para que los estudiantes pongan en práctica lo aprendido, fortalezcan su compromiso con la sociedad y descubran nuevas perspectivas profesionales.
De acuerdo con Norma Sánchez Hernández, coordinadora de Gestión de Desarrollo Universitario y Acompañamiento, este programa tiene como propósito formar estudiantes con sentido humano, capaces de aplicar su conocimiento en beneficio de los demás.

Aprender sirviendo
La Universidad Madero promueve entre sus alumnos la idea de que el aprendizaje no termina en el aula. A través del servicio social en la UMAD, los jóvenes participan en proyectos que contribuyen al bienestar de su entorno y refuerzan su formación integral.
“Queremos que cada alumno experimente el valor de servir. El servicio social les permite ver de cerca realidades distintas, desarrollar empatía y comprender la importancia de involucrarse activamente en su comunidad”, compartió Sánchez Hernández.
Para realizar el servicio social, los estudiantes deben haber concluido al menos el 70 % de sus créditos académicos, lo que garantiza que cuenten con bases sólidas para aplicar sus conocimientos en escenarios reales. Además, todos los programas de licenciatura contemplan 480 horas de servicio, sin distinción entre carreras.

Amplias oportunidades gracias al servicio social en la UMAD
Actualmente, la universidad mantiene más de 200 convenios con instituciones gubernamentales, asociaciones civiles y proyectos sociales. Esta red de colaboración brinda a los estudiantes la posibilidad de elegir espacios que se adapten a su perfil o intereses profesionales.
“El proceso es sencillo y muy transparente. Cada alumno selecciona el lugar que mejor se ajusta a sus intereses, y tanto la UMAD como la institución receptora supervisan su desempeño para asegurar que sea una experiencia formativa”, explicó la coordinadora.
Este acompañamiento es una parte fundamental del modelo educativo, ya que busca que el servicio no solo cumpla con un requisito, sino que deje una huella real tanto en los alumnos como en las comunidades con las que colaboran.

Un impacto que trasciende el aula
El servicio social en la UMAD promueve aprendizajes que van más allá de los libros. Los estudiantes desarrollan habilidades profesionales, fortalecen valores como la solidaridad y descubren vocaciones que antes no habían considerado.
“Muchos alumnos regresan con una visión distinta del mundo. Entienden que su profesión puede ser un medio para transformar realidades y eso les da una nueva motivación para continuar creciendo”, destacó Sánchez Hernández.
La Universidad Madero reafirma así su compromiso con la formación de profesionales competentes y ciudadanos responsables, conscientes de que el verdadero aprendizaje surge de la experiencia y del servicio hacia los demás.
“El servicio social deja huellas. Es el espacio donde los jóvenes comprueban que su talento y conocimiento pueden marcar una diferencia”, concluyó la coordinadora.
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